Muy
cerca del valle del río Cañamares, sobre única loma se levanta la ermita de
San Martín cerca de la aldea del Palomar. Al igual que San
Julián, responde a la necesidad de lagares de culto en el medio rural. San
Martín presenta una sola nave, planta rectangular y posiblemente en su
momento tuviera una armadura de madera y sobre esta el tejado. Sobre
la fachada se levanta una espadaña.
Este tipo de ermitas son de difícil datación ya que van siendo reformadas
con el paso de los años y pierden o enmascaran su elementos arquitectónicos.
No obstante debemos inclinarnos a pensar que sería algo posterior a las mas
antiguas de la zona. Pensamos que San Martín debiera
fecharse en el S. XVII o principios del XVIII. En el diccionario geográfico de Madoz, aparecen tanto San Julián como San Martín como ermitas de La
Iruela con curato, es decir con culto regular, esto hacia mediados del S.
XIX.
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