La
Iglesia Parroquial de Santo Tomé se encuentra bajo la advocación de Santo
Tomás. Restaurada en 1966, su fachada
esta ubicada en los pies del templo, terminada en hastial con pequeña
ventana circular enrejada y conserva una sencilla portada con arco de medio
punto sobre jambas de sillarejo. Consta de una única nave con solería de
piedra artificial, está separada de la puerta de acceso por una reja de
hierro y sus muros están apuntados por seis contrafuertes e iluminados por
ventanas rectangulares ubicadas en las partes altas de los muros.
De la antigua iglesia solo se conserva la actual fachada que entonces seria
lateral ya que el ancho de la actual era la nave de la antigua, siendo
el retablo de la entrada parte del altar de la construcción antigua,
por lo tanto se construyo con los pies sobre la torre y la entrada sobre el
paramento lateral. Solo hubo que demoler una de las paredes laterales de la
iglesia para agrandarla hacia el norte. Su cronología parece que pudiera ser
de finales del S. XVIII.
No debemos confundir en ningún momento la Torre con la Iglesia, ya que
esta ultima se adosa a la vieja construcción militar cristiana. La
bibliografía nos dice que la Torre fue construida hacia 1348 por
don Pedro Díaz de Toledo, por mandato del Arzobispo de Toledo, don Pedro
González de Palomeque. Para cumplir los objetivos
militares propios de la Reconquista se levantó, en el siglo XIV, de base
rectangular, casi cuadrada, de unos 9 metros de lado, estructurada en bajo y
dos plantas. La torre, que conserva sus rasgos góticos, es de mampostería a
hiladas regulares en su parte baja, de sillarejo en la zona alta, y va
cubierta con tejado. Sus esquinas son de sillares. Se le añadió
una espadaña de cantería con dos huecos para campanas, cornisa y frontón
triangular que acoge otra campana.
Del aspecto actual de la Iglesia debemos decir que es de una sola nave y
destacan las pinturas murales realizadas por Marcelo Góngora.
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